28 de enero de 2015

nocturnos - charles sheehan-miles y andrea randall || reseña



CÓMPRALO EN DIGITAL  

Savannah es un prodigio. Es inteligente, atractiva, está... viva. Tan viva como Gregory Fitzgerald no lo ha estado en su vida. El don con el que ha nacido la convierte en una de las flautistas con más potencial no sólo de Boston sino, posiblemente, de todo el panorama de música actual. Es descarada, vibrante y joven... lo que sin duda provocará un más de un estallido ardiente, pasional y crudo cuando se tope con el disciplinado violonchelista Gregory Fitzgerald... 

... o al menos eso es lo que se suponía que debía pasar. 

En una de mis búsquedas random por el Top100 gratuito de Amazon, un día di con Nocturnos. Suelo darme una vueltecita de vez en cuando y a veces doy con verdaderas maravillas. Pues bien, sólo con leer la sinopsis de esta novela los ojos me hicieron chiribitas. Me prometían dos cosas que me ponen más que una mordida de labios a nuestro Grey particular: una historia girando alrededor de la música y el romance entre dos personas con mucha diferencia de edad. Soy una facilona. Lo sé. Me conozco lo suficientemente bien. Por eso me da tanta rabia lo muchísimo que me ha decepcionado.

¿Por dónde puedo empezar? Lo que más me ha jorobado la lectura es lo poco creíble que es la relación amorosa. Toda ese fuego de Savannah queda apagado por la pasividad de Gregory. El tipo puede que sea lo más sexy que puede haber encima de un escenario o detrás de un violonchelo, pero es soso para aburrir. Siempre tan contenido, tan apático, tan... drama queen. Cuando me vendieron una relación profesor-alumna, me imaginaba a un madurito sexy y atormentado tipo Rusell Crowe, dejándose seducir por una jovenzuela pizpireta en plena efervescencia de los dieciséis o diecisiete años... Y nada más lejos de la realidad. Savannah tiene 22 años y Gregory sólo treinta y uno... ¿alguien me explica qué clase de amor prohibido es ese? Porque me parece una estafa. A ver... ¿por qué no iban a poder estar juntos? Si encima era su profesor en una sola asignatura en la que se dedican a tirarse de los pelos durante un solo trimestre. Lo siento, pero no. No acepto barco como animal acuático.

He querido que me gustara, de verdad. Lo he intentado, pero el libro carece de profundidad, realismo y, lo más importante de todo, interés. Los personajes no trasmiten tanto como deberían y los cambios de humor o acciones no se corresponden nada con su personalidad inicial. Son tan lentos y anodinos que lo único que quería era que el libro terminara de una maldita vez para poder sumergirme en otra historia que pudiera aportarme algo más.
«A pesar de las ganas con las que me sumergí en Nocturnos, me he encontrado con una historia llena de tópicos, páginas de sobra y una historia de amor aburrida,  poco creíble y salida, literalmente, de la nada»

Ey literarios, ¿alguna historia que merezca la pena de profesor alumna con diferencia de edad REAL? ¡Ahora tengo mono! 

21 de enero de 2015

Cosmética del enemigo - Amélie Nothomb || reseña


CÓMPRALO EN PAPEL  

Nadie como Amélie Nothomb para coger una historia sencilla, trillada y de pocas páginas, para convertirla en un relato estremecedor que aún hoy, días después de haberlo terminado, me produce serios sentimientos encontrados. No es la primera vez que tengo un libro de esta señora entre mis manos, tampoco la segunda, y aunque no es capaz de llegar al nivel de Ácido sulfúrico, Cosmética del enemigo bien vale un huequecito de honor en este blog. 

Todo empieza en un aeropuerto desconocido. El señor Jerôme Angust está tranquilamente esperando la salida de su vuelo que se ha visto retrasada, cuando empieza a ser acosado por un desconocido, Textor Texel. El desconocido empieza a hablarle de sí mismo. Un relato tedioso, ofensivo y dañino. Texel no conoce límites ni remordimientos. Le trata con un descaro que ralla la mala educación. Por más que Jerôme le dice que no tiene el menor interés en escucharle, él sigue hablando, sigue acosándole.

En apenas cien páginas (con letra para miopes), Nothomb perfila a dos personajes opuestos y complementarios. Personajes que, aún en su propia miseria, mantienen enganchados al lector. El punto fuerte, quizás, sea precisamente esa premisa de «pasa algo y aún no sé el qué. ¿Por qué el tipejo este no para de darle el coñazo al otro?». Reconozco que lo que me mantenía pegada a sus palabras era precisamente eso, saber qué es lo que podría esconder esta vez una de las historias de Amélie. ¿Y qué pasó cuando por fin descubrí el misterio? Pues que hacía tantas aguas por todos lados que me pareció soso, predecible e insuficiente.

«Cosmética del enemigo cumple perfectamente con la premisa de brevedad y divertimento que debe buscarse en un libro de transición. Sin esperar nada apoteósico, es una buena elección cuando se necesita de una lectura ligera que no requiera de demasiada implicación»

¿Y vosotros? ¿Habéis leído ya algo de Amélie Nothomb?