BRÖNTE

CUANDO EL IRLANDÉS Patrick Brunty y Maria Branwell se prometieron mucha gente dudaba del éxito del matrimonio, pero lo cierto es que fueron un matrimonio bien avenido; el joven Patrick era un reverendo muy admirado y Maria una mujer de una inteligencia aguda. Patrick, que consideraba que su apellido era poco elegante, decidió cambiarlo por otro que, si bien sonaba igual, se escribía muy distinto. Patrick Brunty se convirtió, al menos sobre el papel, en el reverendo Brontë. El matrimonio fue breve debido a la prematura muerte de Maria, pero antes tuvieron cinco hijas y un hijo; la menor tenía apenas dos años cuando Maria murió.

La hermana de la difunta se mudó a su casa para hacerse cargo de lo que claramente eran demasiados hijos para que un padre del siglo XIX de clase media se ocupara solo. Los seis hijos de Patrick y Maria, mucha gente notaba con curiosidad, se parecían o bien a la madre, o bien al padre o eran una mezcla de ambos, pero entre ellos eran todos muy distintos. Había ojos verdes, ojos marrones, ojos azules, mandíbulas fuertes, mejillas pálidas, miradas dulces, cabello rojizo, cabello moreno y casi toda clase de combinaciones entre la sangre inglesa y la irlandesa. Pero no importaba demasiado. Maria, Elizabeth, Charlotte, Branwell, Emily Jane y Anne, los seis eran una piña, especialmente tras la muerte de su madre. Todos ellos eran niños despiertos y con una inteligencia por encima de lo habitual y con un talento especial para las letras. De entre todos la mayor, Maria, era la más brillante.

Sabiendo de la particular agudeza de su prole, Patrick no deseaba descuidar la educación de sus hijos. Branwell, el único varón, podía educarse en casa, pero las niñas necesitaban un tipo de educación que él no podía ofrecerles, así que Maria, Elizabeth, Charlotte y Emily fueron enviadas a una escuela interna. Anne, todavía muy joven, se quedó en Haworth, la residencia familiar, junto con su padre, su hermano y su tía.

Por desgracia el colegio, poco higiénico y pobre en todos los sentidos, se vio sacudido por una plaga de tuberculosis. Maria enfermó y Elizabeth con ella. No se avisó al reverendo Brontë hasta que fue demasiado tarde. Maria fue enviada a Haworth apenas a tiempo para morir en su hogar; poco después la siguió Elizabeth.

Patrick Brontë mandó buscar a Charlotte y Emily de inmediato y decidió que las educaría en casa; una educación tradicional (típicamente masculina) tendría que bastar. No quería arriesgarse a perder a ninguno más de sus hijos, de los que ya tan sólo tenía cuatro: Charlotte, bajita y delgada, maternal y reponsable; Branwell, talentoso y despreocupado, de espaldas anchas y rizos rojos; Emily, la más alta de los cuatro, morena y callada; y la pequeña Anne, delgada y dulce, de un castaño casi rubio. Durante los siguientes siete años ninguno salió de casa excepto para pasear por el páramo que rodeaba la mansión, cuyo jardín trasero era un cementerio.

Los cuatro hermanos se cerraron aún más sobre sí mismos tras perder a sus dos hermanas mayores. No tenían contacto con más niños de su edad ni iban al colegio, por lo que toda su sociedad eran ellos mismos. La casa contaba con una biblioteca de proporciones titánicas y a los cuatro se les permitía accesso a todos y cada uno de los libros sin censuras ni excepciones. Leían de forma ávida y se hicieron auténticos seguidores de los periódicos locales; a la hora de comer los cuatro niños hablaban con su padre de economía, política, historia y asuntos de actualidad. Cuando se marchaban a sus habitaciones, jugaban y escribían. Su juego favorito consistía en escribir pasajes sobre mundos fantásticos que crearon. Branwell y Charlotte crearon el mundo de Angria, del que escribieron tantas crónicas que aún hoy se conservan cientos de cuadernos con historias de intriga, amor y misterio de dicho mundo. Por su parte, Emily y Anne hicieron lo mismo con el mundo de Gondal, que crearon entre las dos; desgraciadamente, de Gondal sólo se conservan algunos poemas épicos escritos por Emily.

Aunque Branwell se daría más tarde al opio y la bebida, Charlotte, Emily y Anne crecieron para convertirse en tres mujeres de mentalidad y personalidades únicas y fascinantes. Y estas tres mujeres se reunirían cada tarde tras haber trabajado, hecho las tareas domésticas y cuidado de su padre, para sentarse en la mesa de la cocina y escribir, leer sus párrafos nuevos y aconsejarse mutuamente. Y en la mesa de aquella cocina, tres mujeres que habían perdido mucho y que perderían mucho más, completaron tres novelas que hoy, doscientos años después, siguen siendo las más queridas por los lectores de todo el mundo: Jane Eyre, Cumbres Borrascosas y Agnes Grey.

A este post seguirán otros tres, uno dedicado a cada una de ellas. Porque tuvieron una vida más novelesca que cualquier novela. Porque Charlotte, Emily y Anne no sólo son las autoras de sus novelas, también son las increíbles personas que había tras las escritoras. Mi misión es acercaros a ellas no sólo como autoras, sino también como seres humanos, con defectos y virtudes, y unas vidas, hay que admitirlo, de lo más interesantes.Y aunque se tardaría mucho en contarlo todo, las creadoras de tres obras maestras como esas merecen que al menos se cuente algo, ¿no os parece?





9 comentarios

  1. No conocía Agnes Grey, curioso ¿por qué será la menos conocida de las tres novelas?

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  2. Muy interesante la vida de esta familia. Tendremos que esperar para saber más sobre las tres hemanas.
    Cris

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  3. Claro que se lo merecen, sí señor xD

    Buen post introductorio!!! Ahora es el momento de expandir tus conocimientos al mundo!!!

    Ya verás cuando venga Mallory por aquí!!

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  4. Bueno Elwen, yo siempre digo que Anne habría sido mucho más famosa de no ser una Brontë. Sus dos novelas son fantásticas, tiene un humor agudo y una visión de futuro difícil de creer para una mujer de su época. Pero con esas dos hermanas que tenía... es fácil que te hagan sombra. Aún así puedo decir que Anne no está por calidad literaria ni un ápice por debajo de sus hermanas. Es brillante.

    Por desgracia estas cosas siempre han pasado. Shakespeare, por ejemplo, es un nombre que todo el mundo conoce, y sin embargo pocos saben de su contemporáneo Marlowe, que era un dramaturgo de primera categoría con un talento difícil de igualar; Katherine Mansfield y DH Lawrence son dos grandes olvidados del modernismo, porque James Joyce y Virginia Woolf les hacen sombra. Sin embargo cualquier amante de la literatura inglesa estará de acuerdo en que pocas veces se han escrito novelas tan personales y poéticas como las de Lawrence y que Mansfield cambió para siempre el concepto de relato corto y fue una pieza clave en el cambio del victorianismo al modernismo.

    Os recomiendo que os acerquéis a todos estos autores. Y espero que al publicar el post de Anne os sintáis un poco más cerca de su figura como escritora y persona y os animéis a leer algo de su obra para daros cuenta de que la menor de las Brontë no tenía nada que envidiarle a sus hermanas mayores.

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  5. ¿Por qué mis comments son siempre tan horrorosamente largos? Soy como el repelente niño Vicente en versión femenina.

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  6. De Anne Brontë no había oído nada hasta ahora. Vamos, sabía que era una de las hermanas Brontë, pero no sabía que también había escrito una novela.
    Espero con muchas ganas tu post sobre ella, porque de las otras dos he leído los libros (Cumbres Borrascosas lo tengo a la mitad, pero me lo ha quitado mi madre para leérselo ella xD), y sé algo más ^^

    Y oye, los posts largos molan ^__^

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  7. Me ha gustado mucho el post. No sabía la historia de ellas. Me apunto Agnes Grey Cumbres está pendiente también y Eyre... sin palabras cuando lo leí. ¡Un saludo!

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  8. Pues sí Leara XD... ya estoy por aquí.
    Lady Orlando, a mí también me gustan los posts largos :)

    Me encanta esta reseña histórica de la vida de las Brönte, y creo que es importante conocer en qué mundo se movieron para dar lugar a tan interesantes mujeres.

    Aunque yo he de confesar que tampoco he leído Agnes Grey.

    Pero no me cabe duda del valor de sus obras porque en una época dominada por la mentalidad masculina ellas nos presentaron novelas con protagonistas femeninas que eran fuertes, cultas e inteligentes y que no por ello perdían un ápice de humanidad. Sufrían como el resto de las mujeres, pero no eran en absoluto conformistas. Su necesidad de cuestionar los valores éticos asentados entonces como verdades absolutas nos muestran a personas de intelectualidad inquieta que son en el fondo el paradigma de áquellos que han motivado la evolución social hasta llegar a nuestros días.

    y eso las hace tan interesantes.

    Hala! toma post largo! jajaja

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  9. Pues pese a ser un post largo, no he dejado de leerlo ni un momento. Es interesante la historia de estas mujeres y buenas escritoras. Me encanta saber cosas de sus vidas reales;) que le voy a hacer si algo me gusta quiero saberlo TODO, jeje. Estoy deseando leer las nuevas entradas de cada una de ellas. La felicito new Lady orlando! Me he quedado encantada, saludos!

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