BeLit 101: Terror (o Los vampiros de verdad no tienen nada que ver con las estacas)


Un viejales misterioso, inquietante, amoral y atractivo de una forma algo perturbadora busca y seduce jovencitas gracias a las cuales se siente más joven y más fuerte. Estás jovencitas se convierten al estilo de vida del viejales y buscan a más gente a la que seducir e iniciar en su estilo de vida.

Quizás esto os suene de algo y no me extraña. Es más o menos una sinopsis super reducida de Drácula de Bram Stoker. Esta cortísima introducción debería ser suficiente para que todos os hayais dado cuenta de que la intención principal de Bram Stoker no era asustar a sus lectores (lo que, por cierto, es una intención secundaria de lo más noble y ampliamente conseguida por el libro). Estamos hablando de un hombre maligno, podrido, maldito, que busca chicas jóvenes y virginales y las usa para su beneficio. En la época en la que el Drácula de Stoker se publicó, la pureza de las mujeres era absolutamente vital. Si no eran puras no se casaban, si no se casaban estaban más o menos condenadas a la caridad ajena, el robo o la prostitución. Imagináos lo que supone un hombre que se dedicase a seducir mujeres solteras y 'ensuciarlas'.

Sí, estamos hablando de sexo.

Pero no es ninguna sorpresa, porque en literatura casi siempre se está hablando de sexo excepto cuando hay una escena de sexo (pero a este tema volveremos en unas semanas). Lo que quiero decir es que los vampiros no son un recurso literario para asustar a los lectores sin más. Pensad lo que el vampirismo representa: egoísmo, explotación, manipular a través de la seducción, completa falta de respeto por la vida ajena, dañar a los demás en beneficio propio. Y eso sólo para empezar. Y es precisamente eso lo que nos tiene que asustar y lo que debemos relacionar con lo maligno, lo oscuro, lo terrorífico. Los victorianos no podían hablar abiertamente de sexo, violencia y cosas demasiado explícitas, así que buscaban formas de decir las cosas sin decirlas y al darle tonos sobrenaturales lo hacían más apetecible a la vista, pero eran básicamente cuentos con moraleja. Lo mismo podemos decir de otros grandes clásicos: Carmilla, la vampira de Le Fanu (ten cuidado con las mujeres de mala reputación y no dejes que se acerquen a tu familia); El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, el hombre con el lado oscuro de Stevenson (incluso el hombre más respetable tiene un monstruo en su interior); Cuento de Navidad, con los fantasmas de Dickens (si no eres una buena persona los remordimientos te perseguirán y destruirán). La lista puede seguir y contiene toda clase de criaturas aplicadas al género de terror.

En resumen, podemos decir que las buenas historias de fantasmas y vampiros nunca tratan realmente de fantasmas y vampiros.

¿Ya está, esa es la lección de hoy? No, esa es sólo la mitad de la lección de hoy. La segunda mitad es un poco más confusa, pero en cuanto os ponga un ejemplo, todos sabréis lo que quiero decir. La segunda mitad de la lección de hoy es que las mejores historias de vampiros y fantasmas nunca parecen de vampiros y fantasmas. Me explico.

Hablemos de un hombre llamado Henry James. Si Jane Austen está en el proceso de cambio literario entre el romanticismo y el victorianismo (nadie sabe muy bien si ponerla en el siglo XVIII o en el XIX), Henry James está entre el victorianismo y el modernismo (el mismo problema, pero entre el siglo XIX y el XX). Era un gran escritor de novelas y relatos, y no he conseguido odiarlo pese a sus frases kilométricas y sus personificaciones bizarras. Todos deberíais leer si no lo habéis hecho ya una novela corta de James llamada Otra vuelta de tuerca, muy apropiada para el tema de hoy, con fantasmas de dudosa existencia, niños en riesgo de ser poseídos, mucho sexo sin hablar de sexo, una niñera al borde de la locura y todas esas cosas agradables. Pero no vamos a hablar de esa novela, vamos a hablar de Daisy Miller, otra novela corta, pero esta sin ningún elemento sobrenatural. Si me permitís, os voy a hacer un spoiler gigante necesario para la explicación. La trama de Daisy Miller es, de forma bastante resumida, la siguiente:

Daisy Miller es una jovencísima chica norteamericana en Europa. La muchacha es inocente y dice todo lo que se le pasa por la cabeza, tiene una falta total de tacto y está llena de frescura juvenil. Es perfectamente adorable y lo que más desea es la aprobación de la sociedad.
Winterbourne, el hombre en el que se fija, aunque se siente atraído por ella al final resulta demasiado temeroso de la opinión social sobre Daisy, que carece totalmente de habilidades sociales y etiqueta y opta por ignorarla después de darle esperanzas iniciales. La necesidad de criticar a alguien es tan grande, que realmente nadie hace nada por corregir el comportamiento de Daisy. Tras numerosas desventuras, Daisy muere, teóricamente al contraer fiebre romana (hoy en día llamada malaria, para que nos entendamos).

Pero en realidad no la mató la fiebre romana. La mataron los vampiros.

Y ahora estaréis diciendo: ¡Un momento! ¿Qué vampiros? No había vampiros en esa sinopsis y además has dicho que esa novela no tenía nada sobrenatural.
La explicación es sencilla. Volveré a contaros la sinopsis: Un viejales inquietante seduce a una jovencita. Cuando ella se enamora, él la ignora y todos los que la rodean la dejan de lado haciendo que toda su vitalidad y su vida se consuman.
¿Suena familiar? Otra pista de que Daisy fue creada para ser consumida: En inglés, daisy es un tipo de flor y winterbourne suena como 'nacido del invierno' (winter born). ¿Qué les pasa a las flores cuando se encuentran con el invierno? Exacto. Se consumen y mueren.
No es una historia sobre vampiros, pero es una de las mejores historias de vampirismo que he leído jamás, incluyendo la mayoría de historias que trataban de vampiros de forma abierta.

El vampiro, el fantasma, el monstruo y todos los de la tropa, existen como meros recursos baratos para dar algún que otro susto, por supuesto. Pero esas historias duran poco en nuestra mente. En las historias que se quedan con nosotros, un vampiro nunca es sólo un vampiro y un fantasma nunca es sólo un fantasma. Y muchas veces hay vampiros, monstruos y fantasmas que están ahí, pero no los vemos a simple vista. A partir de ahora manteneos alerta, no son tan difíciles de reconocer: Negar el derecho de alguien a vivir para satisfacer un ansia, poner los caprichos propios por encima de las necesidades ajenas, dañar a alguien porque el destino propio importa más que el de los demás, consumir a los débiles. No necesita tener dientes largos y una capa. Si coincide con estás características, no te separes de tu estaca.


Leed mucho y mirad más allá de las palabras. El miércoles próximo nueva clase de BeLit 101:

Frases de apertura 101 (Sí, el libro está intentando ligar contigo)

8 comentarios

  1. Wow, mantendré mi estaca cerquita de mi. Pero que post tan más interesante!!!! Me encanta el análisis, me ha fascinado ^.^.
    Ahora tengo que leer Daisy Miller hehe xD

    Saludos libelulosos!!

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  2. hola!
    vaya! a partir de ahora leere de forma diferente, sabia que siempre hay doble sentido pero esto no me lo esperaba! la estaca siempre cerca^^

    besines chispeantes!

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  3. Esto es un poco como lo de que cuanto menos se diga del "malo" más "malo" parece. Ahí está Sauron, una sombra, un ojo que te ve, no hay nada físico ni palpable y sin embargo da un miedo pa' salir corriendo.

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  4. vaya me dejaste anonadada¡¡¡¡
    felicidades por esta entrada¡¡¡¡

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  5. ¡Wow! Me ha gustado mucho esta entrada, en verdad han hecho un buen trabajo. Pues en nuestro entorno existen muchos "vampiros", sólo que los conocemos con otros nombres.

    ¡Saludos! Estaré atento al próximo.

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  6. Esta claro que le das un nuevo sentido a la literatura. Estoy convencida de que los recursos de los escritores son así. Todos utilizamos personajes o situaciones de lo que realmente queremos hacer y les dotamos de un significado de una manera u otra camuflado. Es genial pensar en la literatura así porque te das cuenta de lo amplio que es el campo, como con el ejemplo de la flor que muere en el invierno es fantástico jugar con las palabras para darle un nuevo matiz al texto de la obra. Me ha encantado la clase de hoy, quiero seguir aprendiendo! :) besos.

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  7. Me encanta el Be lit 101. Ahora cuando pienso en algún libro que he leído o que estoy leyendo lo leo mucho más atentamente, me ayuda a comprenderlo todo de un modo que antes no hubiese imaginado posible. Me encanta. Me hace meterme mucho más en la lectura.

    Esperaré hasta el miercoles ansiosa a ver que nos dices sobre las frases introductorias de los libros, espero alguna referencia a la gran frase de apertura de Orgullo y Prejuicio.

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  8. Pues en efecto Koralicious, de hecho va a ser la frase de apertura del post. Es la apertura por excelencia y evidentemente no faltará :)
    Además me alegra mucho que me digas que ahora disfrutas mejor de la lectura, tú y otras personas que también han comentado que han notado cambios en su forma de acercarse a los libros gracias a BeLit 101. Esto no ha hecho más que empezar y espero poder acercaros mucho más a la literatura.

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