Taller de Escritura BL - Cisne Roto

Hoy es día 1 de octubre y ya sabéis lo que eso significa: relato del taller. No sé si habrá algún alma descarriada que no sepa de qué estoy hablando, pero no os preocupéis, en este post os lo explico todo. Todas las noticias relacionadas, las inspiraciones y todo se publican en el grupo de facebook, para no saturar el blog. Es algo libre y, si os apetece, os animo a que os unáis. Que nada os frene

Las directrices de esta quincena decían que, siguiendo las inspiraciones, debía ser un relato de TERROR. Decidí elegir algo que nos hiciera salir de nuestra zona de confort (al menos a mí) y... bueno, el terror es algo que nunca he sabido escribir. No estoy segura de que me haya salido muy bien, pero lo he intentado. Eso es lo importante. Espero que os guste y esto es para aprender. Consejos y críticas son más que bienvenidos. Son muy apreciados. Aconsejo leerlo con esta canción de fondo. 


Se mordió el puño, con fuerza y desesperación, rezando para que aquello fuera más que suficiente para sofocar los gemidos lastimeros que abandonaban involuntariamente su cuerpo. No veía nada. ¿Cómo hacerlo cuando vives en una oscuridad que no puedes más que saborear? No le oía, pero le conocía lo suficientemente bien como para creer que por fin la había abandonado.

—¡Levántate! 
Un sobresalto. ¿De dónde venía la voz?
—Eres mía y bailarás.

Amasó el viejo tutú que le rodeaba la cintura y tiró de él con sus manos en un puño. Una luz se encendió iluminando el centro de aquel improvisado escenario. Se levantó como pudo. El hambre de la voz le había arrebatado la movilidad en la pierna izquierda. Había dejado de ser grácil, para convertirse en un lastre con demasiado miedo para dejarse morir. Avanzó un paso hacia la luz. Dos. El dolor le obligó a ahogar un grito, antes de caer hacia delante. El dolor también le invadió los brazos cuando fueron sus manos las que impidieron que se quedara sin los pocos dientes que él le había dejando. 

—¿Lo hueles? —volvió a respirar junto a ella. Murmullos sin voz. Terror sin salvación—. El hedor putrefacto de la pasión.

¿Dónde estaban las lágrimas que debían de estar barriéndole el rostro? Secas. Evaporadas. Un alivio del que también se le privaba.

Volvió a erguirse sobre sus piernas maltrechas y siguió caminando hacia el fondo de la oscura sala. Bordeó el foco de luz y sintió el desconcierto de su captor en el silencio y la atención con la que observaba cada uno de sus pasos. La luz la siguió, más tenue, casi vergonzosa de espiar sus intenciones. Llegó hasta el espejo que adornaba toda la pared de aquella sala. Mugriento y roto, pero con trozos lo suficientemente juntos para ver la obra maestra de un monstruo en el que ella misma se había convertido.

La pintura blanca y negra del rostro se había corrido, convirtiendo el cisne que en su día fue, en un polichinela maltrecho y furibundo.

Se miró las manos, rojas y pegajosas, la única nota de color en aquel mundo de corcheas en blanco y negro. Sangre. ¿Suya o del suelo? Era demasiada.

—Date la vuelta.

Ella obedeció. Cerró lo ojos y le dio todo lo que él deseaba. Se irguió sobre la pierna buena. Lo que antes pudo haber sido un movimientos ligero y fluido, ahora parecía los intentos futiles de un artrítico. Tras sus párpados, ella aún podía ser el cisne negro que volaba con las notas arrancadas a los violines. Nadie podía arrebatarle eso. Ni siquiera él.

Elevó los brazos, moviéndolos al son de una melodía que conocía demasiado bien. Acariciando su cara. Dejándola marcada por el jugo de la vida de otras personas. En puntas. Un paso. Giro. Plié. Grand plié. Rendu. La música se hizo más furiosa, peligrosa. Esa era su parte favorita. La de ella. La de él. Donde la anticipación se convertía en pasión sin contención. Donde el cisne expandía sus alas. Donde ella volaba.

—Míralos —notas discordantes.

No podía. Estaba bailando. Nadie podía interrumpir aquel baile. ¡No!

—Su talento era insuficiente al tuyo. Pobres, raquíticos, dispensables...

Una vuelta. Dos. Tres. ¡Cuatro! Rapidez y furia. El dolor dejó de pertenecer a aquel mundo. Sin aliento, fijó la salida en ambas piernas abiertas, sobre sus puntas. Notaba la sangre aún fresca de los que habían sido sus compañeros en su rostro, su cuerpo, el suelo que amenazaba con no soportarla mucho más. Abrió los ojos y no vio nada, sólo la sombra de lo que podía haber sido, de la voz que amenazaba con romper su equilibrio.

—Tú lo hiciste. Tú creaste esta maravillosa función —susurró la sombra, la inconsciencia. La sinrazón.
—Lo merecían. ¡Yo lo merecía!
—¿Qué es lo que merecías? —era audible la sonrisa en aquella inexistente voz.
—Mi apoteósico final. La sangre que cubre el suelo de mi escenario. Yo...
—Precioso.
—Lo sé.
—¿Y por qué no sigues bailando?
—Porque no sé cómo mejorar este final. No sé cómo podría conseguir el triunfo que tanto ansío. 
—¿Me temes?
—Sí. Tengo miedo de lo siguiente que me hagas hacer.
—¿Yo? Querida, debes temerte a ti misma.

No tiene tiempo de apartarse. Las manos son demasiado rápidas y su maltrecho cuerpo ha quedado prácticamente inservible. No sabe si fue Tom el que le destrozó la rodilla cuando vio lo que le había hecho a Cindy, o Romina cuando la vio cubierta de la sangre de un tramoyista. Sólo sabe que verles expirar su último aliento había sido el mejor chute de sincronía y belleza teatral que había recibido en su vida.

Las manos sobre su cuello aprietan y no la dejan respirar. No hay nada a lo que agarrarse, nada que alejar de sí misma. Era el final y no el final que tanto había esperado. Sin gloria. Sin el aplauso del público. Se había transformado de cisne a muñeca rota y tanta muerte a sus pies no la había alzado al podio de las bailarinas eternas.

12 comentarios

  1. Me ha gustado, la verdad, si bien no llega al terror (es que soy poco miedosa :P), pero sí has logrado una ambientación macabra interesante. Las voces están bien construidas y pegan con todo el relato. Enhorabuena ^_^!!!!

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  2. Muy bueno :)
    En algunas partes me he perdido, pero rápidamente me vuelvo a encontrar.

    Saludos:)

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  3. Hola Leara¡
    Yo no entiendo el relato, podrías explicármelo? :D

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  4. jajajaja claro. La protagonista está loca y, aunque parece que quien ha asesinado a la compañía de ballet es alguien ajeno, "esa voz"... la voz sólo está en su cabeza y fue ella quien los mató por no ser lo suficientemente bueno.

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    Respuestas
    1. aaaaa , gracias, ya la entiendooo

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    2. aaaaa , gracias, ya la entiendooo

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  5. Me ha gustado el relato, se nota que tienes un talento innato para escribir. Una redacción excelente, espero seguir leyendo más cosas tuyas

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  6. Wow, me ha encantado, logras mantener un buen ritmo de narración y la prosa es muy bella. Mi enhorabuena :)

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  7. ¿Qué tendrán los trastornos psicóticos que tanto miedo nos dan? XD

    El relato está muy bien escrito y aunque no me haya dado miedo me ha resultado muy inquietante. No he sido capaz de encontrar nada extraño que comentarte, la escritura está impecable. Pero creo que, como suele pasar en los relatos, con un poco más de tiempo habrías podido desarrollar mucho más esos matices que nos dan las pistas para identificar esa voz :)

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  8. Hola, también me ha costado trabajo entenderlo a la primera, es algo caótico, que imagino es el sentido que le has querido dar como muestra de desesperación, tampoco me ha parecido tan de terror, aunque tiene décadas que ninguna película o relato me asusta, me da mas miedo cuando llega la factura del teléfono :P Saludos.

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  9. Leara, me ha encantado!! Juegas con la mente del lector de forma genial!! Escribir terror no es fácil, al menos para mí no lo es. No he pasado miedo pero el suspense, el querer saber qué ha pasado me ha mantenido pegada a tus palabras hasta el final.
    Enhorabuena!!
    Un besin

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