Lecturas que matan (I) - Siddharta


Hace tiempo que quería estrenar una nueva sección en el blog y no quería demorarlo mucho más. Siempre me llama mucho la atención cuando leo por ahí que alguien es incapaz de dejar un libro a la mitad, porque yo he tenido que dejar cientos. Lo cierto es que soy muy estricta al respecto, si en sus primeras cincuenta páginas un libro no es capaz de atraparme, no sigo dándole una oportunidad, ¿para qué? Hay mil libros ahí fuera esperando a que los lea y no voy a poder leer todos los que me gustaría, así que paso de perder mi tiempo con uno que no me esté gustando. 

Por eso quería inaugurar esta sección llamada... chan chan chan... Lecturas que matan (de aburrimiento) y hablar así de los libros que por una cosa u otra he tenido dejar. Puede que os sirva para alejaros de ellos o crucificarme por aborrecer ese libro que tanto os gustó. Me arriesgaré. No acusaré a nadie de no habérmelo avisado, lo prometo. Palabrita de girl scout. 

Hace unos cuantos años ya, cuando no era más que una florecilla impresionable, un tipo bastante mayor que yo y un pseudo intelectual en toda regla, me dijo que él no tenía nunca nada (rollo amoroso horizontal, se entiende) con ninguna mujer que no tuviera Siddharta entre los libros de su biblioteca. Imaginad la situación: ¡una Leara impresionable, frente a un poeta curtido en la vida que le dice que ninguna mujer que no ha leído Siddharta vale la pena! A mí me sentó muy mal, no creáis. No porque quisiera nada con aquel tipo, sino porque yo también me consideraba una lectora versada y una intelectualilla de poca monta y por no saber, no tenía ni idea de qué iba ese tal Siddharta. Poco tiempo después y como señal del destino, estaba paseando por una feria de libros antiguos y me encontré con el dichoso libro en cuestión por unos cuatro euros y pensé: «esto debe ser una señal de Dios»

MAL-DI-TA SE-ÑAL DI-VI-NA


Como soy una prisas, empecé a leermelo en el propio autobús de vuelta a casa. Lo empecé con la emoción de quien cree que va a descubrir el misterio de la literatura universal, de quien tiene la intención de llenar un vacío importante que no sabía que tenía hasta que el tipo ese se dignó a resaltarlo... Fue peor que la muerte a pellizcos. ¡Os lo juro!

Siddharta es una divagación tras otras de ideas pacifistas y rollo zen que habla sobre cómo el propio Siddharta decidió despojarse de sus riquezas y convertirse en un predicador de la bondad, la felicidad y el hambre. Si os sois sincera, ya apenas me acuerdo. Aún tengo el libro rondando por casa y me dan escalofríos siniestros cada vez que los veo. Está más que claro que el libro no era para mí y, sintiéndolo mucho y en el alma, más o menos a la mitad me di cuenta de que jamás lo terminaría y de que una tortura así no merecía la pena.

No sé por cuál lo cambié, la verdad, pero estoy segura de que mi mente y mi pobre alma me lo agradeció.

¿Vosotros lo habéis leído? ¿Qué opináis de él? ¿Crucifixión a Leara o palmadita en la espalda de comprensión? 

2 comentarios

  1. Pues no la he leído, aunque saber de su existencia sí sabía. Leyendo la sinopsis, tampoco tengo muy claro que me acercara a este libro y ahora con tu aviso, creo que menos. Me parece muy grandilocuente, de este tipo de ideas o historias que parece que sólo hayan sido escritas para que el propio autor se vanaglorie de su escritura.
    ¡Un saludo Leara!

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  2. Me gustaba mucho con 14 años, fue mi época de Hesse, y de hecho el único libro que recuerdo que me costó un triunfo terminar porque me aburría y de pronto cambió y al final me encantó fue "El lobo estepario", lo leí también por esa época :)
    Para gustos, ya sabes, ;) yo no suelo dejar libros sin leer, pero si no me gusta, salto mucho: skip skip skip skipping is the word ;)
    ¡Un abrazo, preciosa!

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