¿Por qué escribimos novela romántica?

Dedos de enamorados enlazados para representar a la literatura romántica
Todos tenemos un romántico dentro, sólo tienes que sacarlo
Está bien, lo admito, soy una romántica empedernida. Soy de esas que cierran el libro cuando el Rochester de turno se declara a Jane o de las que van a darle el coñazo a su novio porque no entra espada en mano en un castillo en llamas a socorrerme (ni que decir que ni tengo castillo ni espada, claro. Pero esos son detalles sin importancia)

Para mí, no hay fuerza mayor que la del amor. Amor a la pareja, a tu familia, a ti mismo... Pensad en todas las locuras que el ser humano ha hecho por tal sentimiento. El primero. El primordial. ¿Sois conscientes de la magnitud que tiene? Cuanto más lo pienso, más me maravillo, en serio. 

Por eso, cada vez que empiezo a escribir una historia, incluso sin quererlo, siempre hay un hueco para el romanticismo, la entrega y la pasión que puede desatarse entre dos personas. Algo natural y contra lo que no puedo luchar por mucho que lo intente. Ni siquiera me lo había planteado hasta hace bien poco. Para mí cumplía una lógica tan aplastante que es que no concebía otra forma de plantear ninguna historia. 

Y, a pesar de que pueda parecer fácil, lo cierto es que escribir una buena historia de amor es tan complicado que hoy por hoy hay pocos escritores capaces de emocionarme. Hay una sobresaturación tan grande de literatura hoy día que los escritores lo tenemos mucho más difícil que antes para llegar a nuestros lectores. Es así y quien no sea capaz de verlo mucho me temo que no va a servir para esto. 

Los flechazos a primera vista o las relaciones abusivas que tanto abundan últimamente, son una lacra que espero que pasen de moda rápidamente. Una buena historia de amor debe poder continuar en la mente del lector incluso después de haber leído la última página. Un escritor talentoso ha de ser capaz de darle a sus personajes un felices para siempre que dure algo más que un epílogo

Porque cuando creas, eres responsable de la vida de tus personajes. De sus sentimientos, sus fracasos y sus aciertos. El escritor es sufridor, compañero y creador. Es el dueño y, a la vez, un mero instrumento para una historia que poco a poco se rebela y se escribe sola. Es... mágico. Cada mirada, cada caricia, cada beso que tus personajes experimentan por primera vez. Es una parte de nuestro alma romántica de escritores, convertida en palabras y vida de otros, de nosotros, vuestro... 

Es la parte más hermosa de poder escribir. Si el lector vive mil vidas, el escritor es quien las crea ♥


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7 comentarios

  1. Ooooheme me encanta saber lo que te despierta la escritura.
    Qué sigas escribiendo cosas románticas!
    Besos

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  2. Me siento muy identificada con lo que dices. Como escritora me es imposible dejar de un lado el romance y como lectora, si no lo encuentro en una novela (aunque ese no sea el tema principal) es imposible que me enganche del todo.

    No sé si pasarán las modas de amoríos abusivos o flechazos "inesperados". Más que la existencia de ese tipo de novelas con ese tipo de relaciones (que entiendo que deben existir por el mero hecho de que tiene que haber de todo y que sobre gustos no hay nada escrito) lo que a mí me preocupa es el hecho real de que es una moda, de que es algo muy leído y del adoctrinamiento (intencionado o no) al que se pueda someter a los lectores sin que estos sean conscientes de ello.

    Detrás de un amor abusivo hay más que superioridad del hombre sobre la mujer. Si así fuera ninguna mujer con dos dedos de frente disfrutaría de esas historias. La trastienda de ese tipo de relaciones es convertir la figura del hombre en alguien poderoso, con éxito, buena economía, buen físico y estupendo amante. Alguien que no te da trabajo al que como mujer muchas veces te ves sometida (sin quererlo y también de forma inconsciente -ese "maravilloso" micromachismo existe-). Alguien que no te hace planificar menús para la semana, poner lavadoras, hacer la compra o que friega los platos a regañadientes para no soportar tus reproches.

    La trastienda de ese amor abusivo es una mujer que recibe amor, sexo, cuidados y que carece de preocupaciones. Y quién no fantasea con eso de vez en cuando.... El problema surge cuando intentas encajar la fantasía en la realidad a golpes, con extrapolar el aprendizaje de que si un hombre te organiza la vida es que va a protegerte de todo malestar o preocupación. Que es algo que, por desgracia y aunque sea increíble de creer, ocurre con frecuencia. De nuevo de forma inconsciente.

    No quería irme del tema, pero tengo la sensación de que una novela de amor puro, en igualdad de condiciones y dónde ambos sean independientes al completo del otro, no iba a tener el mismo éxito. Porque el trasfondo sigue ahí.... Creo que muchos lectores, lo único que buscan en un romance, es la comprensión, atracción y manutención eterna. Vamos, lo que viene a ser un príncipe azul. Y si está desteñido mejor, que así le damos un toque de drama ;)

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  3. maravillosamente!!!! exelente !!! sin palabras

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  4. En la vida real el romance no puede valerme más madre que una papa seca, en serio (lo digo con 29 años, sin novio, sin nunca sentir siquiera querer tener una relación), en la vida real no es que me resulte soso o falso, sólo no me interesa.

    En la Literatura lo he leído, pero más los clásicos, por lo mismo que dices, por esa modita (que también ruego sea pasajera) de las relaciones abusivas, los flechazos y ese tira y afloja que no es más que un desvergonzado recurso para crear melodrama. Porque Drama tiene que tener cada historia, problemas y todo eso, estoy de acuerdo, pero en estas novelas es una tontería tan superficial (más por el mal desarrollo porque a veces plantean buenas situaciones que quedan en nada por la falta de trabajo, porque ahora sólo quieren vender y escriben una novela en unos meses y las editoriales sólo quieren vender y el trabajo de los editores apenas se nota en sus trabajos). En fin. Ya me perdí xD

    Cuando escribo sí hay romance. Intento que sea cotidiano, que incluya camaradería, comprensión, y más que momentos destellantes y explosivos, compenetración, porque creo que, aunque esos grandes momentos sí ayudan a lo que es la relación, es el día a día la que la forja, la que la fortalece. Y cosas así.

    Me gusta el romance, me gusta escribirlo. Pero me gustan las relaciones sanas y tranquilas, serenas, en la que la pareja no parece un solo ser porque son más que ellos dos juntos, tienen cada uno su vida por su lado, y evito esa excesiva necesidad de cercanía, esos tontos dramas de por qué no le contesta o por qué no está con ella en un día tan importante (habiendo razones de peso para su ausencia). Hay momentos malos, sí, pero el drama de una novela romántica no debe descansar únicamente en el egoísmo de una persona en la que ha nacido una dependencia excesiva al grado de que se siente incompleta sin la otra persona.

    O algo así.

    Saludos.

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  5. Me pasa algo parecido, incluyo el romance casi de forma inconsciente cuando escribo. En cambio, cuando leo, me molesta mucho ver cuando presentan relaciones tóxicas y las venden como "el amor más fuerte", "aquello inevitable, de lo que no se puede huir", y cosas parecidas que si nos tocan en la vida real son para una denuncia policial. Creo que se puede utilizar una relación muy tóxica como tema de una novela, siempre y cuando haya un propósito y se deje bien en claro que eso no es lo sano ni la meta final de los personajes (alguien que aprende a valorarse a sí mismo, alguien que huye de una mala relación, etc). O simplemente mostrar lo destructivo que podemos ser los humanos, incluso con quienes más nos aman (pero eso ya no sería género romántico, en fin).
    Buen post, es lindo hablar de estos temas.
    ¡Besos!

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  6. Luego de leer esta frase "... incluso sin quererlo, siempre hay un hueco para el romanticismo..." me he puesto a pensar en todas las historias que he leído hasta el momento y no puede haber mayor verdad en el mundo. No hay libro que no incluya amor, que el autor lo sepa introducir y hacer evolucionar es otro cuento, pero siempre hay espacio para ese sentimiento tan fuerte.
    Ya lo dijo J. K. Rowling alguna vez "Love is the strongest power there is". Sabias palabras las de jotaká, sabias palabras.

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  7. Me considero otra romantica empedernida, y me encanta serlo, por cierto te invito a mi blog, un beso!!!

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