Tal vez mañana de Colleen Hoover


¿Sabéis la delicia que es escribir una reseña con la banda sonora del propio libro de fondo? Desde el principio, para mí, este libro ha sido una sucesión de sensaciones maravillosas. No sé qué leches es lo que tiene Colleen Hoover, per escribe historias sencillas que me enamoran desde la primera página. Si creía que lo de Amor en verso había sido una pasada, Tal vez mañana lo ha superado y con creces. 

Vale, os voy a poner en situación: Sydney está a punto de cumplir veintidós años y como regalo de cumpleaños, su novio y su mejor amiga le regalan unos cuernos del tamaño de una casa. Después de haberles arreado un puñetazo a cada uno y de haber recogido sus cosas a toda prisa, acaba llorando bajo la lluvia sin ningún sitio al que ir. ¿Puede haber una situación más patética? Probablemente, pero no me negaréis que Syd no está muy pero que muy jodida. Por suerte para ella, su sexy vecino compositor decide acogerla en su casa. Un artista necesita cerca a su musa, por mucho que tenga una novia de la que dice estar profundamente enamorado. 

Debo confesar que mi relación con esta historia ha ido fluctuando del amor al odio en más situaciones de las que hubiera querido. La historia de amor entre Sydney y Ridge me ha parecido de lo más tierna y bonita. Ridge tiene novia, Maggie, una chica increíble y preciosa que lo apoya en todo. ¿A que todas las novias de los protas deberían ser brujas sin corazón? Al menos así no nos encariñaríamos de ellas. Pues esta no lo es. Es un puto EN-CAN-TO. Y eso lo hace todo mucho más difícil para mí, para ti y, sobre todo, para Ridge y para Sydney.

La forma que estos dos tienen de componer música es lo más bestial que he oído nunca. Tan perfecto y cargado de erotismo, que lo que a mí me extraña es que no acabaran en llamas en más de una ocasión. Situaciones cotidianas, personajes reales, dolor ante lo inevitable, mucho angst en el ambiente... 

Lo único que no me ha gustado mucho ha sido la forma de solucionarlo todo con Maggie. Ya lo he dicho, si hubiera sido una cabrona, todo hubiera sido más fácil, pero Ridge me ha llegado a parecer demasiado débil para las dos pedazos de mujeres que tiene. Y es así. 

«Colleen Hoover ha conseguido secuestrarme una vez más con una de sus historias. Un amor tan real como el que todas queremos vivir algún día y lleno de canciones que te harán suspirar más de una vez» 


Magnus Chase y los Dioses de Asgard


En realidad, el título es: Magnus Chase y los Dioses de Asgard. La Espada del Tiempo. ¿Que por qué han cambiado el título original y en vez de La Espada del Verano se llama del Tiempo? Pues ni idea. Más que nada porque en la historia siempre se refieren a ella como la Espada del Verano y... bueno, no tiene ningún sentido que se llame del Tiempo, todo sea dicho. 

Una vez hecha esta declaración de intenciones, vamos a por la verdadera reseña de esta maravilla de la literatura juvenil. Que soy una flipada de la mitología es algo que todos deberíais ya saber. Da igual de cual: la griega, la romana, la egipcia, la nórdica... Así que imaginad todo mi fangirlerismo en su máximo esplendor cuando me enteré de que Riordan publicaba esta nueva saga. 

Lo que más me gusta de las novelas de Rick es que coge algo tan antiguo y variopinto como los mitos y los integra en la sociedad modernas de nuestros días. ¿No es maravilloso? Sí, lo es. 

Bien, pues Magnus lleva ya dos años como vagabundo en las calles, justo después de la brutal muerte de su madre a mano de dos lobos de ojos azules. Hasta ese momento ha pasado muy desapercibido ayudado por Blitzen y Hearth, dos vagabundo un tanto peculiares que esconden más de un secreto. Sin embargo, el día de su decimosexto cumpleaños algo ocurre y acaba luchando contra un gigante de fuego y... muriendo. Sí, muriendo. Desde ese preciso instante, su vida no hace más que empeorar. 

A través de sus más de cuatrocientas cincuenta páginas, Riordan ha hecho que vuelva a ser una niña. He reído, disfrutado, temido y casi casi llorado. Todo en uno, todo a la vez, todo intenso y extásico. No voy a destriparos nada de la historia, lo único que quiero dejaros claro es que la acción no para de sucederse. Como si nuestros protagonistas tuvieran detrás constantemente los tambores de Asgard tronando y obligándoles a ir a más, más rápido y más lejos. Brutal. Sin respiro

Otra de las cosas que me han encantado, es cómo Riordan integra la mitología en la vida cotidiana. Sam, nuestra protagonista femenina es una valquiria musulmana que además de sus deberes como valquiria debe acudir a clase y cuidar que sus abuelos no descubran sus escapadas por los nueve mundos. Blitzen y Hearth, también compañeros de Magnus, son tan tiernos y amorosos que me han dado ganas de abrazarlos más de una vez. Valientes y leales y... si la intuición no me falla, sintiendo algo más que amistad. ¿Qué queréis que os diga? Pero a mí eso me vuelve loca ♥

«En definitiva, no sé qué hacéis que no habéis leído ya esta genialidad. Preparad un domingo en el que no tengáis nada que hacer y lanzaos al maravilloso mundo de los Dioses de Asgard. Puede que los dioses no sean los más amables del mundo, pero sí los más cabrones»

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